"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

sábado, 1 de octubre de 2011

Servir a Dios

¿Cómo actúas ante las oportunidades para servir a Dios? Algunas respuestas incorrectas son: “No puedo”. “Estoy demasiado ocupado”. “No sé cómo hacerlo”. “No soy pastor”. Estas respuestas cierran la puerta antes de que sepamos si el Señor quiere o no que entremos. Quizás nunca pensaste que negarse a servir a Dios es idolatría, pero eso es lo que es.
El Señor capacita de manera especial a sus seguidores para que le sirvamos según su voluntad. Pero, cuando ya hemos decidido que no podemos hacerlo, que no vamos a hacerlo o que no estamos bien preparados, estamos actuando de acuerdo con nuestra voluntad.
Podemos servir al Señor como fieles esposos; como buenos padres; como honestos trabajadores; como agradables vecinos; como buenos amigos que escuchamos a quienes sufren o como sabios creyentes que compartimos el evangelio de Cristo, nuestro Señor y Salvador. No hay ninguna restricción en lo que Dios puede hacer con un servidor dispuesto. El poder de su Espíritu supera las limitaciones humanas. ¿No te sientes lo suficientemente apto? Dios puede cambiar eso. ¿No tienes las habilidades adecuadas? Dios puede dar eso.
Dejar las excusas es muy sabio cuando de servir a Dios se trata. Pero, confiar en que el Señor nos capacitará y nos preparará para hacer lo que él nos llama a hacer, es más seguro. “Pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano” (Efesios 2.10).
Arnildo Ikert, pastor.
Coronel Suárez, Bs. As. 01/10/2011.

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