"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

jueves, 5 de enero de 2012

Si Dios quiere

Recuerdo películas y revistas de mi tiempo de juventud. En ellas se podían ver y leer predicciones sobre lo que sería el futuro. Recuerdo que se exponían cosas fascinantes y fantasiosas de manera general. Muchas de estos anuncios todavía no han sucedido y otras, creo, nunca sucederán. Sin embargo, han ocurrido cosas que no estaban en los cálculos. Lo que sucede es que el futuro, en verdad, es impredecible.
La carta de Santiago, en la Biblia, nos muestra claramente que las opiniones sobre el futuro que no consideran a Dios son necias y arrogantes. “¡Vamos ahora!, los que decís: "Hoy y mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año, negociaremos y ganaremos", cuando no sabéis lo que será mañana. Pues ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello".” (Santiago 4.13-15).
Muchas personas, al expresarse con relación al porvenir, suelen decir: «Si Dios quiere» o «Dios mediante». Quizá la frase se haya vuelto un estribillo, pero no sucede así con aquellos que tomamos a Dios y su voluntad como guía segura para todos los días de nuestra vida.
El Señor Jesús, quien nos amó tanto que dio su vida por nosotros, todavía nos ama, y por eso asegura: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28.20).

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