"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

jueves, 17 de mayo de 2012

Ascensión de Cristo

Hoy, como iglesia cristiana, recordamos la ascensión de nuestro Señor Jesucristo al cielo, cuarenta días después de su gloriosa resurrección de entre los muertos. La ascensión de Cristo desde el Monte de los Olivos fue en parte presenciada por los discípulos «y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos» (Hechos 1.9). Aunque él retiró de ellos su presencia visible, sin embargo, les prometió estar con ellos hasta el fin del mundo (Mateo 28.20). Su naturaleza humana, en consecuencia, no está confinada en alguna parte a un lugar determinado, porque él «subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo» (Efesios 4.10). De ahí que, en ambas naturalezas, la divina y la humana, Cristo está aún con nosotros, y además, presente en todo lugar. Habiendo consumado su obra en la tierra, él triunfalmente retornó como el vencedor sobre el pecado y el infierno (Efesios 4.8) a la gloria de su Padre (Juan 17.4-5; Lucas 24.26). Este cielo no es un espacio limitado en este mundo físico creado ni es parte de él, sino que es la casa del Padre en la cual hay muchas mansiones, donde Cristo ha ido para preparar un lugar para nosotros, y en donde estaremos con él (Juan 14.2-3; Filipenses 1.23); la diestra de la majestad de Dios (Hebreos 1.3).

No hay comentarios:

Publicar un comentario