"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

martes, 22 de mayo de 2012

Ejercicio del perdón

Cada año hablamos de hacer borrón y cuenta nueva. Para muchas personas eso significa tomar todas las cuentas del año pasado y llevarlas al nuevo. ¡No borramos nada! Solamente llevamos nuestras cargas y heridas de un año al otro: memorias dolorosas, sentimientos heridos, y pensamientos acerca del pasado que no podemos olvidar. Algunas personas viven durante años bajo una terrible carga de dolor del pasado. En algún momento necesitamos dejar pasar todo eso.
Le dejo un ejercicio sencillo que puede ayudarle. Tome una hoja de papel y escriba como encabezamiento las palabras de Jesús: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». En el lado izquierdo de la hoja escriba una lista de las personas y las memorias del pasado que lo han lastimado tanto. Hágala breve y sencilla; nadie más tiene por qué ver esta lista jamás. Cuando haya terminado, añada una palabra, en letras grandes, a la derecha de cada punto en su lista: Perdonado... Perdonado... Perdonado.
Y al terminar, tome ese papel y rómpalo. No lo guarde. Rómpalo en una docena de pedazos, y entonces tire los pedazos por el inodoro. Perdonado... Perdonado... Perdonado... Perdonado... Perdonado... Perdonado. Deje pasar, de una vez, esas memorias horribles.
Este no es un ejercicio mágico que quitará de pronto su dolor, pero es una forma práctica de ejecutar las primeras palabras pronunciadas desde la cruz. ¿Quiere ser liberado? ¿Quisiera acercarse a Jesucristo más de lo que jamás se ha acercado hasta ahora? Entonces empiece donde Jesús empezó en la cruz: vuélvase un gran perdonador.
Todos sabemos que resulta más fácil hablar del perdón que practicarlo. Pero si somos sinceros, todos sabemos cuánto sufrimos cuando nos olvidamos de cumplir lo que Jesús hizo en la cruz. Necesitamos coraje para dar el paso gigantesco de perdonar. Y por muy doloroso que nos resulte el perdón, es infinitamente mejor que negarse a perdonar. Además, Jesús nos perdonó cuando éramos imperdonables.
Adaptado de El poder sanador del perdón, por Ray Pritchard.

No hay comentarios:

Publicar un comentario