"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

martes, 1 de mayo de 2012

El don del trabajo

Si leemos los primeros tres capítulos del libro de Génesis podemos encontrar muchas pruebas acerca de Dios y su rol como trabajador. No es un trabajador quejoso, sino que se siente satisfecho con lo realizado durante seis días de ardua labor. ¡El trabajo no tiene que ser una labor pesada o un mal necesario para poder disfrutar del tiempo libre! La Biblia difunde la actitud positiva hacia el trabajo, en contraste a los pensamientos actuales que lo demonizan o lo llevan a latitudes cercanas a la esclavitud. Por supuesto que hay personas adictas al trabajo y hay, lamentablemente, personas que son obligadas a trabajar más de la cuenta.
Por otro lado, tenemos en el otro extremo a quienes están desempleados. La crisis los expulsa del sistema. Los empleadores se ponen más exigentes. Pero que no tengas empleo, no significa que no puedas trabajar. El hecho de que alguien no tenga un empleo con paga, no significa que sea incapaz de trabajar, que no esté trabajando o que carezca de valor.
El trabajo no es un mal necesario, es un don de Dios. Es una capacidad que nos recuerda de dónde venimos y hacia dónde vamos. Nos hace sentir completos y felices. Nos ayuda a ofrendarnos a los demás sin esperar nada a cambio... ¡Sí! Ya lo dije antes, hay que distinguir entre trabajo y empleo.
Según dijo el teólogo John Stott: "El trabajo es una consecuencia de nuestra creación a imagen de Dios y no una consecuencia de la caída".


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