"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

jueves, 3 de mayo de 2012

La vida en días bíblicos

Las costumbres y ritos fúnebres se parecían mucho a los de hoy día. Al morir una persona se le cerraban los ojos, se lavaba el cuerpo y se envolvía en un lienzo para enterrarlo en seguida, a causa del calor. No se depositaba el cadáver en un ataúd, sino que lo llevaban en unas parihuelas de madera (andas funerarias) hasta el lugar de la inhumación. La familia y los amigos hacían grandes demostraciones de duelo: llantos, gemidos, vestimentas incómodas, caminar descalzos, arrojarse ceniza sobre la cabeza, rasgarse las vestiduras y afeitarse la barba. A veces se contrataba a plañideras profesionales para dar realce al duelo. El duelo se prolongaba generalmente durante siete días, pero duraba más si el fallecido había sido persona importante (setenta días para José; treinta días para Moisés). Durante el duelo se ayunaba. Pero se celebraba una fiesta fúnebre, que a menudo tenía lugar junto a la tumba. Fuera de Israel, especialmente en Egipto, el cuerpo era embalsamado. Se extraían las entrañas y el cerebro, y se llenaba el espacio con una pasta gomosa.
Extraído de La Biblia en las Américas.

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