"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

lunes, 13 de agosto de 2012

Compasión de Jesús

“En aquellos días, como había una gran multitud y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: -Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer” (Marcos 8.1-2).
Observamos en este pasaje cuán grande es la bondad y la compasión de nuestro Señor Jesús. Vio a su alrededor “una gran multitud” que no tenía para comer; además, sabía que una gran mayoría lo seguía tan sólo por curiosidad. Sin embargo, cuando los vio hambrientos, se compadeció de ellos: “Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer”.
En estas palabras se descubre lo sensible del corazón de nuestro Señor. Se compadece aun de aquellos que no son miembros de su pueblo, de los infieles, de los que no tienen gracia, de los adoradores del mundo; por ellos se conmueve, aunque ellos no lo conocen; muere por ellos, aunque ellos se interesan muy poco de lo que él hizo en la cruz. Los recibiría gratuitamente y les concedería un perdón absoluto y completo, si tan sólo se arrepintieran y creyeran en él.
Cuidémonos de medir el amor de Cristo con medidas humanas. Indudable es que tiene un amor especial hacia los creyentes que forman su pueblo, pero se compadece amorosamente aun de los malos y de los mal agradecidos. Según Pablo el amor de Cristo,… excede a todo conocimiento” (Efesios 3.19).
Por causa de su amor por nosotros, seamos bondadosos, compasivos, piadosos y corteses con todos los hombres; estemos siempre dispuestos a hacer bien a todos, y no sólo a los amigos y a los que pertenecen a la familia de los creyentes. Practiquemos la orden de nuestro Señor, “amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen” (Mateo 5.44NVI).

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