"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

lunes, 11 de marzo de 2013

En sólo 80 horas


Muchos dicen: “La Biblia es muy grande. No sé dónde comenzar y ni sé qué rumbo tomar”. Muchas veces esto es dicho con sinceridad. Es verdad que, si no seguimos algún método, ciertamente dejaremos de alcanzar los mejores resultados, aunque invirtamos mucho tiempo en este Libro. Campbell Morgan cierta vez declaró: “La Biblia puede ser leída desde el púlpito, comenzando con el primer capítulo de Génesis hasta el último de Apocalipsis, en 78 horas”. Un abogado lo desafió a probar esto. Morgan le dijo que lo experimente antes de desafiarlo. El abogado fue a su casa y leyó la Biblia toda en sólo 80 horas.
¿Usted quiere leer la Biblia de principio a fin? Dedique unas 80 horas a esa lectura y ya está. Divida el tiempo. ¿Cuánto tiempo puede disponer al día? ¿Cuántos días a la semana? Esta es una sugerencia práctica y puede ser aprovechada hasta por los más ocupados. Todos estamos muy ocupados, pero, necesitamos tomarnos un tiempo para leer la Biblia. Si queremos conocer la palabra de Dios, es necesario que nos propongamos a invertir este tiempo. Precisamos organizar nuestra vida de tal modo que tengamos ese espacio disponible.
La Biblia, aunque es una biblioteca, también es “el Libro”. Es una historia, una maravillosa historia, que avanza de principio a fin. Aquí hay algo excepcional en la literatura. Supongamos, por ejemplo, que usted quiere abarcar los grandes campos del conocimiento, tales como derecho, historia, filosofía, ética y profecía, y quiere juntar todos esos asuntos y reunirlos en un libro. Primero, ¿qué nombre le pondría a ese libro? Después, ¿qué unidad podría esperar de esa combinación de asuntos? Una infinidad y variedad de temas y estilos como encontramos en la Biblia, reunidos no a través de algunas generaciones, sino a través de siglos, hace la posibilidad de cualquier unidad increíblemente pequeña. Ningún editor se arriesgaría a publicar un libro así, y si lo hiciese, nadie lo compraría para leer. Sin embargo, esto es lo que encontramos en la Biblia. Uno de los escritores resumió su propósito claramente, cuando registró: “Estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él” (Juan 20.31). Para comprender la vida y la misión de Jesucristo, todo lo que tenemos que hacer es estudiar la Biblia. Juan nos dice que en su Evangelio hay sólo algunas de las muchas señales que hizo Jesús en la tierra. Pero, lo que está escrito es todo lo que nos hace falta saber para creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, por medio del cual recibimos vida eterna.

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