"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

martes, 26 de marzo de 2013

Evangelio –poder de Dios– salvación

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree” (Romanos 1.16).
Pablo no se avergüenza del evangelio porque es poder de Dios para salvar. Note cuatro hechos significativos:
1. La palabra «poder» (dunamis) significa poder, energía, fuerza que hay en Dios. El poder es «de Dios», de su naturaleza misma. Como Dios, es la encarnación del poder; posee todo poder, esto es, poder omnipotente, dentro de su ser. Puede hacer y actuar como él quiere.
El argumento es éste: Dios ha elegido usar su poder en forma amorosa dando a los hombres las «buenas nuevas», el evangelio de la salvación. Siendo todopoderoso, Dios podría borrar a los hombres de la faz de la tierra, pero en lugar de eso ha preferido dar a los hombres las buenas nuevas de salvación. Esto nos enseña una verdad crítica: la naturaleza de Dios es amor. Él está lleno de compasión y de gracia. Él es el Dios de la salvación; por lo tanto, él envió el «evangelio de Cristo» al mundo para que los hombres puedan ser salvos.
2. La palabra «salvación» debe entenderla y captarla cada persona que hay sobre la faz de la tierra. La esperanza del mundo es la salvación de Dios.
3. Dios salva a todo aquel que cree. La creencia es la única condición para la salvación, pero debemos recordar siempre que una persona que cree de verdad se compromete a sí mismo con lo que cree. Si un hombre no se consagra a lo que cree, realmente no ha creído. La verdadera creencia es consagración. Así que, Dios salva a la persona que cree, esto es, que realmente consagra su vida al evangelio de Cristo (véase Romanos 10.16-17; Juan 2:24).
4. Dios salva a todas las nacionalidades, judíos y griegos. Note la palabra «primeramente». Este hecho no significa favoritismo, sino primero en el tiempo. Dios no tiene favoritos, favoreciendo los judíos por sobre los gentiles. Sencillamente significa que el evangelio fue llevado primeramente a los judíos. Tenían que ser el canal a través del cual Dios envió su Palabra y a sus profetas y finalmente a su Hijo al mundo. De modo que ellos fueron alcanzados en primer lugar; luego el evangelio fue llevado a los griegos, esto es, a todas las naciones. El punto es doble: a. El evangelio es poder de Dios, y puede llegar a toda nación y a cualquier persona, sin discriminación. b. Por lo tanto, nadie debe ser exceptuado del evangelio. Ningún mensajero debe excluir a nadie del evangelio. Ninguna persona debe excluirse a sí misma del evangelio. El evangelio es para todos, sin discriminación de raza, color, condición, circunstancia o depravación.
Extracto de Biblia de bosquejos y sermones. Volumen 7.

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