"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

jueves, 21 de marzo de 2013

La muerte de Cristo en el Evangelio de Juan (I)

La muerte de Jesucristo es un tema importante en el escrito del apóstol Juan.
a. Fue anunciada por Juan el Bautista aun antes de que Jesús comenzara su ministerio. Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: “¡Miren, ese es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1.29; ver 1.35-36). Para pagar la culpa por el pecado, tenía que entregarse una vida; y Dios quiso darse a sí mismo. Los pecados del mundo fueron quitados cuando Jesús murió como el sacrificio perfecto.
b. Jesús mismo la mencionó, por primera vez, cuando dijo: Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado” (Juan 3.14). Sin dudas, es una imagen de la crucifixión (ver Juan 8.28; 12.32). Cuando los israelitas vagaban por el desierto, Dios envió una plaga de serpientes para castigarlos por su actitud rebelde. Los sentenciados a muerte, por causa de la mordedura de serpientes, podían curarse al obedecer a Dios y mirar a la serpiente de bronce que se levantó, creyendo que él podría sanarlos si lo hacían (Números 21.8-9). Mirar a Jesús en busca de salvación tiene los mismos efectos. Dios nos preparó este modo de ser salvos de los efectos mortíferos de la “mordedura” del pecado.

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