"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

miércoles, 27 de marzo de 2013

Miércoles de Semana Santa

Según el relato de los Evangelios, el día miércoles de aquella fatídica semana para Jesús, hoy llamada Semana Santa, Judas Iscariote, ofreció entregar a su Maestro por treinta piezas de plata. La Biblia lo cuenta así: Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes y les dijo: "¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Ellos le asignaron treinta piezas de plata". Desde entonces buscaba oportunidad para entregarlo” (Mateo 26.14-16).
¿Por qué decidió Judas traicionar a Jesús? Los Evangelios no revelan el motivo que llevó a Judas a arreglar la entrega de Jesús a los enemigos, pero, como los otros discípulos, esperaba que el Señor iniciara una rebelión política y echara a los romanos. Como tesorero, seguramente esperaba que le fuera dada una posición importante en el nuevo gobierno de Jesús. Sus ansias de dinero y posición social no podrían hacerse realidad si seguía a Jesús, de manera que lo traicionó a cambio de dinero y el favor de los líderes religiosos. Lo miremos como lo miremos, la tragedia de Judas consistió en que se negó a aceptar a Jesús como era y trató de hacerle como él quería que fuera.
No somos nosotros los que podemos cambiar a Jesús a nuestro gusto, sino que es Jesús el que quiere y puede transformarnos para que seamos más amables, serviciales y perdonadores. Él nos ama, bendice y perdona. Para eso vino al mundo y dio su vida por nosotros. Démosle gracias por eso y confiemos en él siempre.
La tragedia de Judas fue la de una persona que creyó que sabía más que Dios.

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