"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

viernes, 1 de marzo de 2013

Tinieblas o Luz

“Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios” (Juan 3.19-21).
Este texto habla de la luz y de las tinieblas. Se trata de una de las imágenes más notables del Evangelio de Juan (1.4-13). ¿Por qué los pecadores no se acercan a la “luz de la vida”? ¡Porque prefieren las tinieblas! Desean proseguir con sus actos de perversidad, y esos deseos les impiden acercarse a la luz, pues cuanto más el pecador se aproxima a la luz, más evidentes se vuelven sus pecados. No son las “dificultades intelectuales” que impiden a las personas creer en Cristo; más bien, es la ceguera moral y espiritual que las lleva a continuar amando las tinieblas y rechazando a la luz, que es Cristo.
Es importante observar que Nicodemo, con quien Jesucristo estaba hablando en esta ocasión, se acercó a la luz, esto es, llegó a creer en el amor del Señor. Estaba en las tinieblas de la confusión (Juan 3.1-21), pero, terminó en la luz de la confesión, cuando se identificó con Cristo en el Calvario (Juan 19.38-42). Entendió que el Salvador levantado en la cruz era, en verdad, el Hijo de Dios que vino a salvar a los perdidos.
Cristo vino a salvarte a ti también; vino a conducirte de las tinieblas a la luz.

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