"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

viernes, 24 de mayo de 2013

La resurrección

“Le dijo Jesús: -Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11.25).
La reencarnación, por ejemplo, plantea que el alma pasa a otro cuerpo después de la muerte una y otra vez hasta que queda sin deudas de sus vidas anteriores (Karma) y alcanza su estado final (Nirvana). Nada más lejos de la verdad. La reencarnación enseña que la vida en este mundo es una maldición y que la muerte es un escape, pero la resurrección afirma lo opuesto: la vida es una bendición y un rico regalo de Dios, en tanto que la muerte es el castigo por el pecado.
Acá, Jesús se identificó tanto con la resurrección como con la vida, que son aspectos complementarios de una misma cosa. Sin embargo, el propósito de la misión del Cristo resucitado es el de traer vida en el sentido más pleno. La resurrección precede a la vida porque la nueva vida es el producto de la resurrección. El camino a esa vida es por medio de la fe y Jesús desafió a Marta al respecto.
Jesús tiene poder sobre la vida y la muerte, así como para perdonar pecados. Esto se debe a que él es el creador de la vida (Juan 14.6). Aquel que es la vida sin duda puede restaurar la vida. Todo aquel que cree en Cristo tiene una vida espiritual que la muerte no conquistará ni disminuirá de manera alguna. Cuando logramos comprender su poder y hasta qué punto es verdaderamente maravillosa la oferta que nos hace, ¡cómo hemos de hacer otra cosa que no sea entregar nuestras vidas a él! Para quienes creemos, qué maravillosa es la seguridad y la certeza que tenemos: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis” (Juan 4.19).

No hay comentarios:

Publicar un comentario