"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

martes, 2 de julio de 2013

Colgó el teléfono

Una mujer habló por teléfono al gerente de un teatro y le dijo que había perdido su prendedor de diamantes más valioso la noche anterior. El hombre le pidió esperar en la línea. Se hizo una búsqueda y el prendedor fue encontrado; pero cuando regresó al teléfono, la mujer había colgado. Esperó a que volviera a hablar, y aún puso un anuncio en el periódico, pero nunca volvió a escuchar de ella.
Aplicación – Qué mujer tan tonta, diríamos. Pero, muchas personas son iguales. Cuando pierden algo valioso y precioso en la vida, la reputación, el sentido de la existencia, el trabajo, un ser querido, etc., acuden a Dios para contarle el problema y la necesidad. Sin embargo, fallan en esperar la respuesta. Como resultado, pierden el gozo de una oración contestada, no hallan la respuesta necesitada y no reciben la recompensa de una fe persistente.
Dice la Biblia: Con toda mi alma espero al Señor, y confío en su palabra. Yo espero al Señor más que los centinelas a la mañana. Así como los centinelas esperan a la mañana, espera tú, Israel, al Señor, pues en él hay amor y completa libertad”. (Salmo 130.5-7).

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