"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

sábado, 5 de octubre de 2013

Caminos y el Camino

Argentina es uno de los pocos países que todos los 5 de octubre recuerda el Día del Camino. Se designó el 5 de octubre como Día del Camino, porque ese día, en el año 1925, se realizó en Buenos Aires el Primer Congreso Panamericano de Carreteras. Reflexionar sobre el Día del Camino nos obliga a pensar en los muchos y graves accidentes que ocurren a diario en los caminos de nuestra nación. Pero, también nos permite pensar en los hermosos e importantes lugares que podemos recorrer y conocer al andar por las rutas del país.
Hay caminos y caminos. Me llega a la mente el refrán, “todos los caminos conducen a Roma”. Esta expresión viene de la antigua Roma. En la época del Imperio Romano se construyeron caminos por todo el territorio, miles de kilómetros, que terminaban en la capital, Roma. Por eso, cualquier camino que se tomara, terminaba en esa ciudad.
Es una expresión popular que se utiliza para decir que, vayamos por el camino que vayamos, o tomemos el camino que tomemos, siempre vamos a llegar al lugar donde queremos llegar. Así, a primera vista, parece muy motivante y alentadora la idea. Sin embargo, no siempre es verdad que, tomemos el camino que tomemos, vamos a llegar al destino deseado.
Quizás, utilizando el concepto de este dicho, surgió la idea de que no importa la religión a la que uno pertenezca o la experiencia espiritual que uno practique, todas llevan a Dios. No hay ningún fundamento sólido para afirmar que todas las religiones conducen a Dios. No al Dios único y verdadero revelado en las Sagradas Escrituras.
La Biblia asegura, con toda firmeza, que hay un único y correcto camino a la relación de fe y vida con Dios. Todos sabemos que Cristo existe. La historia de la humanidad se divide en un antes y un después de Cristo. Lo aceptemos o no, esa es la verdad. Ese Cristo, que cambió la historia, dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre” (Juan 14.6). Él es el camino porque es a la vez Dios y Hombre. Al unir nuestra vida a la suya, por medio de la fe, nos unimos con Dios. Por ser el camino, Jesús es nuestra ruta al Padre; por ser la verdad, es la realidad de todas las promesas del Señor y por ser la vida, une la suya a la nuestra, tanto ahora como eternamente. Podemos decir que estas afirmaciones de Jesús expresan en términos más enfáticos que su obra a favor de los seres humanos es absolutamente suficiente y única: Solamente por mí se puede llegar al Padre.
Si no queremos equivocarnos en el rumbo de nuestra vida, tanto la presente como la eterna, hemos de tomar “el camino”, esto es, creer y confiar en la persona y la obra de Cristo.

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