"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

lunes, 13 de enero de 2014

Siembran y riegan

“Los que siembran y los que riegan son iguales, aunque Dios pagará a cada uno según su trabajo” (1 Corintios 3.8).

La obra de Dios involucra a muchos individuos con una variedad de dones y habilidades. Estos son los que “siembran y riegan”. No hay superestrellas en esta tarea, sólo miembros de equipo que desarrollan sus funciones específicas. Nos convertimos en miembros útiles del equipo de Dios al poner a un lado el deseo de recibir gloria por lo que hacemos. La alabanza que viene de la gente es sin valor, la aprobación de Dios es la que cuenta.
Al apóstol Pablo le gustaban las imágenes del campo y las usaba con frecuencia en sus cartas. El trabajo del ministro es sembrar el campo, cultivar el suelo, regar las plantas y cosechar el fruto. Cualquiera que sea el trabajo que una persona realiza para el Señor forma parte de la cosecha.
“Los que siembran y los que riegan son iguales”. Pablo, Apolo y Pedro no competían entre sí. Antes cada uno realizaba su tarea bajo el señorío de Cristo. A pesar de la diversidad en el ministerio, también hay unidad en su propósito. Al final, “Dios pagará a cada uno según su trabajo”.

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