"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

domingo, 16 de febrero de 2014

La paciencia de Dios

Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito
(2 Pedro 3.15).

 En el paragolpes de un camión decía: “Sea paciente en el camino para no ser un paciente en el hospital”. La paciencia es una virtud, por sobre todo, de Dios. Lo hemos de imitar.
La primera parte del verso arriba es bien clara y, a primera vista, presenta una ecuación paciencia = salvación. El sentido es que la paciencia de Dios tiene el propósito de dar una oportunidad a los hombres para que sean salvos. Esa breve frase resume la afirmación de Pedro un poco antes: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (1 Pedro 3.9).
Dios tiene suficientes motivos para juzgar al mundo y consumir sus obras, pero, en su misericordia, mostrada en Cristo, él es paciente para con nosotros “no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”, y no sólo eso, sino que también crean en Cristo como Salvador personal.

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