"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

miércoles, 5 de marzo de 2014

Soportar

Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor”
(Efesios 4.2).

Dios nos ha escogido para ser los representantes de Cristo en la tierra. A la luz de esta verdad, Pablo nos desafía a tener vidas dignas al llamado que hemos recibido, el maravilloso privilegio de ser llamados propiedad de Cristo. Esto incluye ser humildes, gentiles, pacientes, comprensivos y pacificadores.
Alguien dijo que “humildad es la gracia que perdemos cuando descubrimos que la poseemos”. Ser humilde significa colocar a Cristo en primer lugar, a los otros en segundo y a uno mismo en último. Significa conocerse a uno mismo, aceptarse y ser lo que uno es para la gloria de Dios. Mansedumbre no es debilidad, sino poder bajo control. Moisés era un hombre manso (Números 12.3), sin embargo, podemos ver el poder enorme que ejercía. Jesús era “manso y humilde de corazón” (Mateo 11.29). La gente observa nuestra vida. ¿Pueden ver a Cristo en nosotros? ¿Qué tan bien cumplimos como sus representantes?

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