"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

viernes, 4 de abril de 2014

Sabiduría

“¡La sabiduría vale más que las piedras preciosas!” (Job 28.28).

Un sabio que atravesaba un río en un bote, le preguntó al barquero: “Dígame una cosa, ¿usted sabe de botánica?”. El barquero miró al sabio y le dijo: “No mucho, señor. No sé qué es eso”. “¿Usted no sabe que botánica es la ciencia que estudia las plantas? ¡Qué pena! Usted perdió parte de su vida”.
El botero siguió remando. En seguida, el sabio le preguntó si sabía de astronomía. El pobre movió la cabeza, diciendo: “No señor, no sé lo que es la astronomía”. “La astronomía es la ciencia que estudia los astros, el espacio y las estrellas”, explicó el sabio. “¡Qué pena! Usted perdió parte de su vida”.
Así, el sabio fue preguntando con relación a varias ramas del saber: física, química, filosofía, geografía, sociología, teología. De nada el botero sabía. Y el sabio siempre terminaba con el refrán: “¡Qué pena! Usted perdió parte de su vida”.
De repente el bote chocó contra una piedra, se partió y comenzó a hundirse. El barquero preguntó al sabio: “¿Usted sabe nada?”. La respuesta fue: “No; no sé nadar”. A lo que el barquero dijo: “¡Qué pena! Usted perdió toda de su vida”.
El teólogo Hans Küng dijo que el mundo moderno trajo mucha ciencia pero poca sabiduría. La sabiduría viene del temor y del amor a Dios, quien vino a salvarnos en su Hijo Jesucristo.

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