"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
Juan 14.6

miércoles, 18 de junio de 2014

Superando el bullying

“No obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos. Traté de resistirlo, pero no pude” (Jeremías 20.9)



El bullying o acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matoneo escolar) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado, tanto en las aulas como a través de las redes sociales. El bullying es terrible para aquellos que “desentonan” entre los demás. Cualquier cosa puede provocar burlas como, por ejemplo, un nombre original u otra característica diferente.
El profeta Jeremías sabía de esto. Él sufrió por ser diferente a los demás profetas. Uno de sus colegas, el sacerdote Pasur, lo había encadenado a una de las puertas del patio del templo, y simplemente porque la predicación de Jeremías era diferente a la de los otros profetas.
Jeremías dijo que Jerusalén sería destruida por causa de los pecados del pueblo. Llamó a la gente al arrepentimiento y ofreció el consuelo del perdón de Dios a los arrepentidos. Sin embargo, la gente prefirió escuchar las falsas promesas.
Por “desentonar” entre los otros profetas, Jeremías sufrió, de alguna manera, lo que llamamos bullying. En su sufrimiento, el pobre profeta se quejó con Dios, diciendo: “Continuamente me insultan y me hacen burla porque anuncio tu palabra” (Jeremías 20.8). Jeremías se sentía abandonado, pero nunca se quedó en silencio. Por el contrario, decía que el mensaje de Dios estaba dentro de él y que le quema como fuego en el corazón (Jeremías 20.9).
Gracias a Dios, Jeremías anunció la Palabra que quemaba como fuego –palabra que profetizó la venida del Hijo de David. De hecho, como fue prometido, Jesucristo, Hijo de David, vino a confortar nuestros corazones al sufrir en la cruz en nuestro lugar. Podemos decir que él sufrió el mayor bullying de la historia. Él es el Hijo de Dios, sin ningún pecado y, por esta razón, murió en la cruz para darnos perdón de pecados, vida y salvación.
Por la fe en Cristo, somos parte del reino de Dios y sufriremos bullying por contrastar con los valores del mundo. Pero, no tengamos miedo, la palabra de Dios aviva nuestros corazones con la promesa de que Jesús está con nosotros.

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